Refiriéndose a la amenaza de Donald Trump de bombardear Irán, la activista de 23 años Greta Thunberg declaró: “El presidente de los Estados Unidos acaba de decir que una civilización entera morirá esta noche, sin posibilidad de volver jamás.” “Y nadie reacciona. Esto habla por sí mismo. ¿Qué demonios está haciendo alguien en este momento?”
Thunberg continuó: “Hemos normalizado el genocidio, la aniquilación total de
pueblos enteros, la destrucción sistemática de la biosfera de la cual
dependemos para sobrevivir, y que criminales de guerra corruptos y racistas
actúen con total impunidad.” Agregó que aún no es demasiado tarde “para decir basta”, y concluyó: “Si no lo
hacemos, no deberíamos ni siquiera poder llamarnos humanos.”
Adultos y jóvenes estamos
atravesando un momento histórico sin precedentes, tanto en el plano geopolítico
como en lo social. Sería muy largo e incluso desolador elaborar una lista
detallada de las crisis ambientales, las guerras, los genocidios y ecocidios a
cielo abierto, las problemáticas psicológicas que sufrimos, el avance rampante
de la tecnología y sus amenazas, la desinformación en la era de las fake
news, la corrupción y la decepción hacia la política y los
políticos, la manipulación social… todo bajo un manto de apatía, ignorancia y
distracción que nos hace sentir como si estuviéramos dentro de una película o
novela distópica al mejor estilo de George Orwell.
Se me
vienen a la mente dos novelas que he leído al respecto. Por un lado, la novela "1984" publicada en el año 1949 la cual describe un
mundo dominado por un superestado totalitario, donde la privacidad no existe,
la historia se reescribe y los ciudadanos son vigilados mediante telepantallas
omnipresentes. El régimen utiliza el lenguaje como herramienta de opresión,
creando el Newspeak para controlar el pensamiento y hacer
imposible la disidencia.
El
auge de la vigilancia digital y la recolección de datos refleja la visión de
Orwell sobre el monitoreo constante. Las plataformas de redes sociales, los
dispositivos inteligentes y los programas de vigilancia gubernamental nos
recuerdan lo cerca que estamos de esa realidad.
Esta novela trasciende la
literatura; expresiones como “Gran Hermano” y “orwelliano” forman parte de
nuestro vocabulario cultural. "1984" no es solo
un producto de su tiempo, sino un recordatorio urgente de lo rápido que la
libertad puede erosionarse bajo el disfraz de la autoridad.
Por otro lado, "Un mundo feliz" (en inglés Brave New World)
de Aldous Huxley, publicado en 1932, presenta una distopía muy distinta. En
lugar de un régimen opresivo y sombrío, muestra una sociedad seducida hacia la
complacencia mediante el placer, la abundancia material y la manipulación
tecnológica. Inspirado en el progreso de la industrialización y la producción
en masa del siglo XX, Huxley imaginó un mundo donde los seres humanos eran
diseñados específicamente para sus roles sociales, asegurando estabilidad a
través de la conformidad estratificada.
Aquí, la individualidad se sacrifica
en nombre de la comodidad y la estabilidad. La población es apaciguada con
distracciones hedonistas, el uso rutinario de la droga “soma” y un rígido sistema
de castas. Todo esto se presenta como progreso, pero ¿a qué costo?
• El auge de la cultura de consumo y la influencia de la
tecnología reflejan la sociedad que Huxley describió, priorizando la
gratificación instantánea sobre el pensamiento crítico y la conexión humana.
• Las implicaciones éticas de la ingeniería genética y la
inteligencia artificial son especialmente urgentes hoy, cuando estas
tecnologías ya no son ciencia ficción sino realidades emergentes.
• La idea de que las personas sean condicionadas desde su
nacimiento para cumplir roles predeterminados resuena en los debates actuales
sobre desigualdad sistémica y programación cultural.
La visión de Huxley y su crítica a
la modernidad han consolidado Un mundo feliz
como un referente en las discusiones sobre consumismo, tecnología y ética
humana.
Como mencioné antes, sin entrar en
cada problemática específica, destaco las temáticas generales del sentido
distópico de la realidad que estamos viviendo:
•
Vigilancia: sistemas
que monitorean el comportamiento constantemente.
• Control: la tecnología influye en las decisiones cotidianas.
• Manipulación: la realidad se altera mediante construcciones digitales.
Se me vienen también a la mente
algunas películas distópicas como “Los juegos del hambre,” “La Naranja
Mecánica,” “Black Mirror (2018). En ellas se suelen mostrar sociedades
caracterizadas por la opresión y la deshumanización, con elementos como:
• Regímenes totalitarios: gobiernos que ejercen un control extremo
sobre los ciudadanos.
• Dominio tecnológico: tecnologías avanzadas utilizadas para vigilar o manipular a las personas.
• Desastres ambientales: colapsos sociales provocados por el cambio climático, pandemias o el agotamiento de recursos.
Para
mi es difícil refutar que esta es la dirección hacia la cual la humanidad se
está encaminando rápidamente. Dentro de
esta realidad social la cual para muchos desmoralizante y desesperanzada, se
encuentra la escuela, y en particular nuestras escuelas estatales regidas por
un sistema rígido, arcaico y absolutamente jerárquico donde las decisiones
importantes en cuanto al diseño curricular, programas de estudio, contratación
de docentes y directivos, las resoluciones, e incluso los contratos de
convivencia son mandatos que vienen desde un ente centralizado, lejano a las
realidades locales y nada democrático en ninguna de sus instancias.
Dentro de estas situaciones me
enfocaré en sobresaltar algunas de las problemáticas que transitan los jóvenes
y por que deberíamos tomarlas en cuenta a la hora de determinar el perfil del
egresado.
Durante el año 1999 yo vivía en los
Estados Unidos de América donde ejercía la docencia. El 20 de abril de ese año, la sociedad se vió
particularmente estremecida por la masacre perpetrada en la escuela secundaria
Colombine en Colorado. Los estudiantes
Eric Harris y Dylan Klebold asesinaron a 13 estudiantes y a un profesor en un
tiroteo escolar y un intento de hacer estallar la escuela su escuela
secundaria. Sus disparos hirieron a 23 personas más. El ataque terminó cuando
Harris y Klebold se suicidaron. La masacre de Columbine fue el tiroteo masivo
más mortífero en una escuela en la historia de Estados Unidos hasta ese momento
y aunque estas masacres fueron aumentando año tras año, Columbine sigue siendo
una de las masacres más infames en Estados Unidos y el tiroteo masivo más
mortífero en Colorado. Hasta junio de 2025, había inspirado más de 70 ataques
imitadores, un fenómeno denominado el efecto Columbine.
Desde 1999, 796 personas han sido
asesinadas en ese país y 1,740 han resultado heridas en incidentes de tiroteos
en escuelas. El número de personas heridas o asesinadas en tiroteos
escolares. Solo en el 2025 hubo 233
incidentes de tiroteos en escuelas entre escuelas primarias y secundarias en
EEUU.
En aquel entonces yo pensaba que
lejos estamos en Argentina que algo así suceda. Por un lado no tenemos la
cultura de portar armas como lo tienen en el país del norte y por otro lado la
violencia escolar que había experimentado en mi niñez y juventud no me parecía
tan amenazante. No obstante, en septiembre de 2004, ocurrió el episodio más grave y
recordado en Argentina, conocido como la Masacre de Carmen de Patagones. En esa ocasión, un estudiante de 15 años llevó al aula una
pistola Browning calibre 9 mm que pertenecía a su padre, suboficial de la
Prefectura Naval, y disparó contra sus compañeros dentro del Instituto Nº 202
Islas Malvinas. Como consecuencia, tres alumnos perdieron la vida y cinco
resultaron heridos. Desde entonces, no había habido episodios de este tipo con
víctimas fatales. El pasado 30 de marzo del corriente año, una ráfaga de
disparos irrumpió en la mañana tranquila de la ciudad argentina de San
Cristóbal, en la provincia de Santa Fe. Un alumno entró este lunes armado en la
Escuela Normal Mariano Moreno N°40 y, mientras los estudiantes se aprestaban a
izar la bandera, mató a un compañero e hirió a otros dos. Conforme a la
información oficial, el adolescente de 15 años sacó una escopeta que llevaba
escondida en la funda de una guitarra y comenzó a disparar. El pueblo de
San Cristóbal, que tiene alrededor de 15.000 habitantes, es un lugar
“tranquilo”, donde todos se conocen, lo que generó todavía un mayor impacto en
la comunidad. Las autoridades confirmaron
que el tirador formaba parte de una cultura digital creada tras
la masacre de Columbine y contaron que llegaron a su “cómplice” tras
el peritaje del celular del asesino. La red internacional
que arenga y estimula estas actividades es conocida como T.C.C por sus siglas
en ingles True Crime Community (La Comunidad de Verdaderos Crímenes).
Esta semana, un chico de 15 fue allanado por la
DDI de La Matanza de la Policía Bonaerense, luego de que supuestamente
difundiera en un grupo de WhatsApp de alumnos de su ex escuela, el Colegio
Parroquial Domingo Savio de Aldo Bonzi, que los iba “a matar a todos los del curso, menos a los
nuevos”.
El 7 de abril, un estudiante de
17 años fue reducido en San Miguel de
Tucumán tras ser hallado en plena clase portando un revólver cargado con seis
balas. El incidente, ocurrido durante una lección de Biología, condujo
a la activación inmediata de un operativo especial de seguridad en la zona y
fortaleció la respuesta del gobierno provincial ante episodios recientes de
violencia escolar.
Este viernes también se dio a conocer que
un adolescente de 14 años generó un momento de tensión en el Colegio
Estación Limay de Cipolletti, Rio Negro, al amenazar con
matar a sus compañeros durante una clase. El episodio desencadenó la
intervención de la Policía, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia
(Senaf) y el establecimiento se llenó de padres intentando retirar a sus hijos. Esto para nombrar a los mas recientes en
nuestro país.
Por otro lado, en la provincia de San Juan, es cada vez
más frecuente encontrar a alumnos golpeándose entre sí frente a otros compañeros que los
alientan. Una estudiante que golpea a una directora o a una preceptora por
estar en contra de alguna medida disciplinar aplicada. Chicos que llevan a la
escuela un rifle de aire comprimido para mostrar cómo se usa a sus compañeros.
Éstos son sólo algunos de los ejemplos de lo que se vio en este 2025
en establecimientos educativos y la situación
preocupa al ministerio de Educación.
La ministro de educación,
Silvia Fuentes aclaró en una entrevista al Diario La Provincia SJ que hay recursos que se
aplican desde los gabinetes y de forma interescolar para contener a los niños y resolver los
conflictos pero sostuvo que se necesita también el apoyo de los padres y las
familias. Fuentes dijo: “Nosotros seguimos trabajando como nos corresponde dentro
del ámbito de la escuela. Ésta es el ámbito donde tiene a los chicos cuatro
horas y el resto del tiempo están con la familia. Acá hay una gran falta de responsabilidad de los
padres”.
En discrepancia con la afirmación de la ministro, yo pienso que la escuela no necesariamente trabaja como corresponde a este respecto. Las dinámicas escolares convierten a la escuela muchas veces en espacios de confinamiento, espacios opresivos que por lo general afectan la vida de los jóvenes por mucho más que 4 horas. Lugares donde el entusiasmo y la dicha por aprender están generalmente ausentes y donde la obligatoriedad lindante con el resentimiento reinan a diario. Sin duda se necesita un trabajo en conjunto entre los padres y las instituciones escolares, pero la despersonalización de las escuelas y la falta de diálogo intra e inter institucional, entre docentes, docentes y alumnos, docentes y directivos, directivos y padres no ayuda para nada al respecto. Por estas razones y otras que no vale la pena enumerar, siento que la responsabilidad es al menos compartida por todas las partes. No solo por las familias, aunque tienen un rol fundamental, nosotros debemos tomar la posta de igual manera.
Por encima de los casos de violencia perpetrados entre
estudiantes, también encontramos los trágicos incidentes de suicidio. Tanto en la provincia como en nuestra propia
comunidad en en el Dto. de Iglesia lamentablemente no estamos libres de estas
experiencias traumáticas y desgarradoras.
Sin embargo, recientemente parece que nos enfrentamos a episodios, que
tal como el caso de San Cristobal, la causa detonante es externa, no es
necesariamente el bullying o incluso la depresión u otro desequilibrio mental o
social, sino el fenómeno de grooming.
Maintena, de 14 años después de haber sido buscada por
días, fue encontrada ahorcada en un descampado de General Las Heras. El grooming es una práctica en la cual un
adulto establece una relación de confianza con un niño, niña o adolescente con
el propósito final de abusar sexualmente de ellos o inducirlos a hacer algo
contra su voluntad. Este proceso puede ocurrir tanto en persona como a través
de Internet y redes sociales. El objetivo del
agresor es ganarse la confianza del menor, manipularlo emocionalmente. En otras palabras, en el
caso de Maitena, la hipótesis es que la niña fue llevada a realizar este acto
inducida por otras personas.
Una joven de 16 años en una entrevista dijo lo siguiente
al referirse a este caso: “Todas pudimos ser Maitena, todas pudimos llegar a
tomar esa decisión. Este es un momento
de reflexión. Todos pensamos si vale la
penas seguir viviendo, si de verdad hay gente que nos quiere. Las batallas, lamentablemente muchos las
sufrimos en silencio. ¿Cómo hacemos para
no llegar a esa situación? ¿Cómo hacemos para no lamentar? Previniendo.
Que se haga un trabajo en las aulas, que se haga un trabajo en las
familias. ¿Che, cómo te fue hoy en la
escuela? ¿Cómo la pasaste? ¿Tenes amigos? Entiendo que los adolescentes a veces
no nos abrimos, que seamos cerrados. Pero
eso no significa que no nos gusta que nos pregunten. ¿Qué esta pasando en nuestra sociedad que se
normalizó tanto el bullying, pensando que son jodas que son cosas graciosas,
cuando en realidad le estás dejando un trauma permanente a la persona? Este desenlace me golpeó mucho. Yo tuve amigas, tuve amigos que dudaron si
tomar la decisión o no… y me dijeron que lo iban a hacer como lo hizo Maitena
(quiebra su voz). ¿Cómo hacemos para
frenar... para que ni siquiera se pase por la cabeza esos pensamientos? Además con lo normalizados que están los
pensamientos suicidas hoy en día. Las
autolesiones. La mayoría de los adolescentes se autolesionan. Ya sea se queman, se cortan, se arrancan los
pelos, se pegan, de un montón de maneras. Entonces ¿cómo hacemos para notar que
ese chico o esa chica está pasando por esa situación... para que de a poco
empiece a expresarse y pueda liberar un poco de su dolor?”
Con todo esto, rescato que es de extrema y me animo a
decir, vital importancia: escuchar a los jóvenes. Darles espacios donde puedan expresarse con
confianza dentro de la escuela. No
podemos esperar que esto se haga en las casas, porque si no se hace allí, el
problema indefectiblemente se traslada al ámbito escolar o en tragedias que
explotan en nuestras caras. Por encima
de eso, como educadores tenemos una obligación moral de acompañarlos en el
crecimiento. En la nota que menciono
anteriormente donde entrevistan a la Ministro de Educación de San Juan ella
continúa diciendo: “la mayoría de las peleas se hacen fuera de la escuela,
donde ya no tenemos injerencia. Nosotros no podemos seguir a los
chicos hasta la casa. Hay una cuestión de los papás que tienen que ser
responsables. Nos tienen que ayudar a saber dónde están los chicos. Si uno
apuñala a otro a las siete de la tarde, no está en la órbita de la escuela”,
apuntó sobre el caso que conmocionó a los sanjuaninos cuando un joven de 17
años apuñaló a un alumno a la salida de la
Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) N° 2, ubicada en las
calles Rivadavia y Catamarca, en plena zona céntrica.” y continua… “A la
escuela se va a aprender, no se va a agredir al preceptor ni a la maestra ni a
pelearme con los compañeros, no hay forma” y por último termina la
nota diciendo: “Tratamos que la escuela sea ese momento de
contención, de reparación, de lo que quizás el chico trae, de
aprender lo que es correcto. Nosotros enseñamos para la vida. Lo que siempre
nos han enseñado como educación cívica es lo que nosotros enseñamos para la
vida, enseñamos para que cuando salga sea una un ciudadano responsable y
libre.”
Encuentro a estas palabras demagógicas y confusas. Por un lado dice: a la escuela se viene a
aprender, obviamente refiriéndose a los contenidos académicos. Y por el otro: delega la responsabilidad cívica
en el ejemplo y la guía de los padres. Por último mezcla todo diciendo: “la
escuela es un espacio de contención, de reparación de lo que quizás el chico
trae, de aprender que es correcto. Aprender para la vida” A lo que interpelo, si la escuela es realmente
ese espacio para aprender lo que es correcto, para reparar y contener,
entonces, si los chicos no están
aprendiendo eso y se pelean a metros de la escuela, y no se reparan y
siguen quebrados emocionalmente, la escuela no está haciendo su parte correctamente. O sea, la enseñanza para la vida, no es tanto
para la vida si el ministerio se lava las manos una vez que los chicos están
fuera de su injerencia. Somos todos
conscientes que la escuela hoy en día apenas si brinda contenidos académicos,
poco y nada se ocupa de la reparación emocional, quizás hace lo contrario.
Por otro lado, se hace mención de los gabinetes. En las
escuelas públicas argentinas, los gabinetes psicopedagógicos funcionan más como
dispositivos burocráticos de contención que como espacios efectivos de
acompañamiento integral. Su impacto real está limitado por falta de recursos,
exceso de demandas y un enfoque muchas veces más administrativo que pedagógico.
En muchos casos, los gabinetes terminan siendo espacios de clasificación de estudiantes “problemáticos” para derivar a otros servicios, en lugar de promover inclusión real. La distancia entre el discurso oficial (inclusión, acompañamiento) y la práctica cotidiana genera frustración tanto en docentes como en estudiantes. La sobrecarga de trabajo y la falta de continuidad hacen que los gabinetes no logren modificar de manera significativa las dinámicas escolares. Esto no lo digo como una crítica a los actores, sino como una critica sistémica. Por consiguiente, algunas estrategias que podrían ayudar la situación dentro de la escuela y con los recursos disponibles es el trabajo preventivo incorporando programas de educación socioemocional, no solo programas intervención en crisis. Otro punto importante que se debería desarrollar es la capacitación a los profesores para integrar estrategias de acompañamiento en el aula. Por último, la participación comunitaria es vital. En vez de culpar a la familia, la escuela debería encontrar maneras de involucrar a las familias y a las redes barriales para que el gabinete no quede aislado y los profesionales psicólogos y psicopedagogos se vuelvan un nexo entre todos los actores.
Por las razones arriba mencionadas, he tomado la
iniciativa de ajustar la planificación de mi espacio curricular inglés, para
introducir conceptos de Inteligencia Emocional.
A falta de una iniciativa institucional concreta. En mi tarea docente en cuanto abro el espacio
para la escucha preguntando a los chicos como están, como han dormido, que está
pasando? Me encuentro a menudo con jóvenes frágiles y vulnerables, en algunos
casos quebrados, en otros con notables deficiencias de sueño, etc. Por lo tanto, considero imperativo poder
transmitir herramientas de inteligencia emocional. A tal fin he diseñado mi planificación anual
alrededor de los siguientes temas, los cuales trato en la materia inglés con
vocabulario y con formas gramaticales diferentes ajustadas para los diferentes
niveles.
Aquí comparto una lista de 10 herramientas de inteligencia emocional que pretendo integrar en mi
currícula escolar para fortalecer el desarrollo socioemocional de mis
estudiantes:
1. Reconocimiento de emociones
Actividades para identificar y nombrar emociones propias y ajenas.
2. Autoconciencia
Ejercicios de reflexión personal y diarios emocionales para que los alumnos
reconozcan cómo se sienten y por qué.
3. Regulación emocional
Técnicas de respiración, mindfulness y pausas activas para manejar la ansiedad,
la ira o la frustración.
4. Empatía
Juegos de rol y debates que inviten a ponerse en el lugar del otro y comprender
diferentes perspectivas.
5. Comunicación asertiva
Prácticas de expresión clara y respetuosa de pensamientos y sentimientos,
evitando agresividad o pasividad.
6. Resolución pacífica de conflictos
Estrategias de mediación escolar y dinámicas de negociación entre pares.
7. Trabajo colaborativo
Proyectos grupales que promuevan cooperación, escucha activa y responsabilidad
compartida.
8. Toma de decisiones responsable
Actividades que planteen dilemas éticos o cotidianos para ejercitar la
reflexión antes de actuar.
9. Resiliencia
Narrativas, historias y dinámicas que enseñen a enfrentar la adversidad y
aprender de los errores.
10. Autoestima
y autovaloración
Reconocimiento de fortalezas personales, logros y talentos, fomentando la
confianza en sí mismos.
Considero que estas herramientas de Inteligencia
Emocional no deberían enseñarse como una “materia aislada”, sino integrarse en
proyectos, dinámicas de aula y evaluaciones formativas. Así se evita que la
educación emocional quede como un “extra” y se convierte en parte del tejido
cotidiano de la escuela. En verdad
considero que este debería ser un proyecto transversal tremendamente útil y
significativo si toda la escuela se pusiera en sintonía. Mientras tanto, haré lo posible para
integrarlo con otras materias como Educación Física, Ética, Teatro, Artes
visuales, Historia y ver de este modo como podemos organizar ABPs transversales
en torno a estos temas.
Aspiro a implementar este programa en todos los niveles
tanto como sea útil y atractivo para los estudiantes, siempre manteniendo la
suficiente sensibilidad para que el abordaje no se vuelva una “obligación” más
sino mas bien una verdadera puerta al descubrimiento, el aprendizaje y la
exploración.
Alguien podría argumentar que la escuela por su modalidad
agrotécnica tiene un perfil del estudiante y que mis clases deberían estar
alineadas con dicho perfil. Debo
remarcar que en los 15 años que llevo en la docencia en la escuela agrotécnica
hemos tenido un 0% de estudiantes que egresan y se dedican a trabajar como
Técnicos Agropecuarios que es lo que el título los habilita. Cuando yo egresé de la escuela técnica en
1987 más de la mitad de mis compañeros egresados como Maestros Mayor de Obras,
se dedicaron directamente a la construcción y aun se desempeñan en este
ámbito. Otros que estudiaban Técnicos
Mecánicos o Técnicos Electrónicos hacían lo mismo. Con esto no debemos confundir el gran
porcentaje de estudiantes, que tal como en una puerta giratoria, vuelven a la
escuela como docentes con un título habilitante. No es lo mismo “enseñar” a hacer plantines
que “vivir” de hacer plantines o lo que sea que el perfil del egresado
proponga. Por otro lado, posiblemente
alrededor de un 1% de los egresados que he visto en los últimos años, decide
estudiar una carrera universitaria alineada con el Perfil del Egresado, bien
sea Ingeniería Agronomía, Biología o alguna carrera a fin. Por consiguiente, considero que el Perfil del
Estudiante en un mundo cambiante donde las nuevas tecnologías fácilmente
reemplazan o pueden llegar a reemplazar muchas de las labores y ocupaciones que
conocemos en el termino de algunos años, deberíamos considerar un Perfil de
Egresados el cual incluya lo siguiente: capacidad de autogestión, sentido de
responsabilidad, resiliencia al cambio, creatividad y pensamiento critico,
empatía, comunicación efectiva y asertiva, capacidad para colaborar, autoestima
positiva, etc.
Tengo pocas dudas, que si
nuestra meta principal para los egresados fuera esforzarnos en esa dirección,
los problemas no solo dentro del ámbito escolar sino también en la sociedad
serían notablemente menores. Por el
contrario, si ponemos el foco en contenidos despersonalizados, en formar a un
trabajador autómata solo interesado en ver la manera de ser un diente más del
engranaje, sin tener idea de la interconexión del organismo al que pertenece,
ni de la capacidad para cuestionar o cambiar la maquinaria social de la cual es
parte, solo estaremos perpetuando, fomentando y facilitando la implementación
de un cuerpo social distópico como el que mencionaba en un comienzo. Hasta que un día, ya no le sorprendan a nadie
los genocidios, ya no nos alarme que no tengamos agua, ni aire limpio, ya no
nos importe si los líderes que tengamos son monstruos o personas sensibles y
por encima de todo, que nadie, ni a Greta Thunberg, ni ninguno de nosotros
tenga el coraje y la mesura de decir: BASTA... y en ese momento empecemos a
dudar realmente si merecernos llamarnos seres humanos.
Prof. Antonio Iacopino
DNI 20.695.506
Docente titular activo
Escuela Agrotecnica Cornelio Saavedra
Rodeo, Iglesia, San Juan
13 de abril 2026
(documento entregado a los directivos junto con mi planificación anual a comienzo de año)
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