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martes, 1 de diciembre de 2009

del amor, la guerra y la revolución por Antonie Giménez

Acabo de leer un hermoso libro de racontos de Antonie Giménez sobre sus recuerdos de la guerra de España del período entre el 19 de junio del 1936 al 9 de febrero de 1939...
En su epílogo el autor levanta un viejo, pero a mi entender, sólido argumento que quiero compartir:

...Obligados, por milenios de ignorancia y esclavitud, a escuchar, obedecer y creer, las masas trabajadoras de la humanidad se despiertan lentamente y a medida que aumenta su capacidad de razonamiento, reclaman el derecho de vivir libres de toda ligadura. Habituados a tener un amo, un jefe o un pastor, los individuos que componen la humanidad se agrupan y siguen, según su grado de condicionamiento, a los profesionales del fraude social que les prometen la Igualdad, la Libertad y la Justicia.
En ningún país de nuestro mundo, la libertad es igual para todos, ni la justicia independiente, porque ambas están controladas por la facción que detenta el Poder, la cual, a su vez, obedece al grupo de las Altas Finanzas que le proporciona los medios de acceder a él. El dinero no es solamente el nervio de la guerra, lo es también de la política siendo el objetivo de toda actividad humana.
Hoy, todos los esfuerzos son estimulados por la rentabilidad. Se dice: "esto es rentable, esto no lo es" y para ganar dinero, cada vez más dinero, se olvida lo que es necesario, aquello que es útil para la humanidad, y poco a poco, se pone cerco al planeta entero.
Sería necesario que agricultores y obreros, ingenieros y científicos se dieran cuenta que no tienen ninguna necesidad de financieros, burgueses o políticos para vivir libres y felices..., sino que se necesitan unos a otros para que la humanidad sobreviva y avance hacia la felicidad universal, y para eso, es preciso eliminar previamente a todos los parásitos que los oprimen, los explotan y los reducen al estado de animales criados para tal o cual menester.
Hoy se condiciona al ser humano desde su más tierna infancia para que conozca el valor del dinero. Toda la educación gira en base a la posibilidad que tiene el niño, una vez llegado a la edad adulta, para ganar el dinero necesario para subvenir a sus necesidades. Creo que sería más racional y más humano, mucho menos ventajoso para la sociedad, permitir que el niño escogiera, entre los oficios más necesarios para la colectividad, el que más le agradase y que le permitiera, como a cualquier otro, disfrutar de los placeres de la vida....
Pero esto es solo posible en una sociedad liberataria, en la cual la propiedad privada sería abolida, donde ninguna especie de moneda tendría curso y el hombre se vería libre de prejuicios y complejos patrióticos y religiosos, porque al fin habría comprendido que , a pesar de las diferencias físicas o intelectuales, todos somos iguales e independientes los unos de los otros y que cada uno debe aportar a la colectividad el producto de su trabajo para poder tomar lo que le es necesario.
Pretendemos ser civilizados, pero esa palabra no quiere decir nada, porque hemos retrocedido sociológicamente:la colectividad tribal era más justa y equitativa en su estructura que nuestra sociedad súper civilizada.
La mayor parte de la gente se lamenta del aumento de la delincuencia y del recrudecimiento de la violencia y culpan a la juventud moderna de todos los males que padece la sociedad, sin darse cuenta que los verdaderos culpables son aquellos --nosotros, debería decir--que no supieron asegurar a sus hijos una organización social realmente justa, basada en la igualdad de las tareas necesarias para la Vida y el bienestar de todos.
La violencia y la delincuencia les son útiles a las clases dirigentes, porque les permiten, so pretexto de acabar con ellas, reforzar el aparato represivo que les servirá para truncar toda tentativa de revuelta de las clases productoras y de reclutar, entre los fuera de la ley, a los matones que llevarán a cabo las tareas sucias que hasta un policía se negaría a ejecutar. Todo está organizado para impulsar al individuo, niño y adolecente, a convertirse en un adulto lleno de admiración por los asesinos, los ladrones y los estafadores de toda clase.
La literatura, el cine, y la televisión al servicio de los poderosos, desarrollan los institos primitivos del animal humano para mantenerlo en un estado de semi barbarie que les permita tener a los individuos divididos y enfrentar a los obreros contra los campesinos, a los artesanos contra los obreros y a éstos contra los técnicos, ingenieros, físicos, químicos...
La sociedad moderna, basada en el dinero, apenas de preocupa porlo que es útil y bueno para la Humanidad, sino por aquello que es rentable. La sociedad llamada de consumo es una inmensa estafa a escala mundial: todo es adulterado, falseado, envenenado... La publicidad impulsa a los individuos a comprar cualquier cosa, crea necesidades nuevas que requieren aún más dinero para satisfacerlas. Los seres humanos, hipnotizados por la necesidad de dinero, no se dan cuenta que esta búsqueda sin fin conduce a todas las catástrofes que desembocarán en la destrucción de la Vida...(ESTE VIDEO AMPLIA E ILUSTRA ESTE PUNTO...y hace click donde dice Spanish/español)
Los detentadores del Poder, capitalistas, políticos de todos los partidos, para afianzar su influencia sobre las masas productoras, se han esforzado siempre en enfrentar a las diferentes familias que componen la humanidad, patria, religión, ideal, todo es bueno para servir de pretexto al asesinato, el pillaje y el desencadenamiento del odio, porque el odio impide a los individuos razonar saludablemente.
Patriota y racista son sinónimos: llevan en sí la idea de superioridad de un individuo sobre otro, el mismo germen de odio que los lanzará el uno contra el otro en el momento elegido por el político que escogieron como amo. La sociedad contemporánea esta fundada sobre la violencia, la injusticia y el odio. Sus mejores virtudes son la mentira, la traición y la hipocrecía.
Han pasado 40 años... (toda mi vida)
A pesar del progreso de la ciencia y a pesar de la carnicería que he ensangrentado la tierra entera y que hace prver el horror de la próxima guerra, los hombres y las mujeres no quieren comprender que la Humanidad jamás tendrá Paz, Justicia, Igualdad y Libertad en tanto no acabe con el Dinero y su lógica consecuencia: la propiedad privada...
En tanto que el capitalismo privado o de Estado concentre sus esfuerzos en la construcción y el perfeccionamiento de los útiles de destrucción, manteniendo un clima de guerra permanente, sin que las masas se revuelvan y dejen de secundarlo, no habrá remedio posible.
Es preciso que los oficios y las profesiones necesarias para la vida y el bienestar de la colectividad ocupen el lugar que por el derecho les pertenece y, para ello, se deben eliminar todas las organizaciones parasitarias que los explotan...
Todas las revoluciones han fracasado.
La Revolución Francesa, a pesar de su "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano," ha mantenido las desigualdades sociales y económicas del antiguo régimen.
La Revolución Rusa ha desembocado en una dictadura que no tiene nada que envidiar a los partidos reaccionarios y con las mismas desigualdades económicas.
La Revolución China aún no ha acabado, pero ha conservado los gérmenes que más pronto o más tarde la conducirán al fracaso: el dinero y la propiedad privada, una dirección centralizada, un ejército profesional...
Cuarenta años después, al mirar a mi alrededor, veo que la lucha por el Poder continúa igual de áspera e incoherente... Veo a obreros, campesinos, técnicos y sabios, cegados por el dinero, enfrentarse entre sí y, por encima de ellos, a los políticos y sus amos, mirarlos y reír frotándose las manos... Veo a la Tierra, mi patria, y a la Humanidad, mi familia, envenenándose lentamente por el espíritu de lucro, por el sórdido interés de algunos que se precipitan hacia la muerte y la destrucción total y, pensando en vosotros, mis amigos desaparecidos combatiendo por un ideal de igualdad absoluta y de total Libertad, me digo que teníais razón: sólo una sociedad liberataria puede salvar al Hombre y al Mundo.

Y cuando el ánimo vacila y la lucha parece esteril recuerda el discurso de Cyrano...
"¿Qué dices? ¿Que es inútil? ¡Ya lo se!
Pero no se bate uno con la esperanza de la victoria
¡Es mucho más hermoso cuando se bate uno... por nada!"

Mientras diga mi adiós.
Algo...que inmaculado, meceré en un arrullo y me lo llevare para siempre
y es... ¿que es?..., mi orgullo...

En cuanto al dinero, he aquí un poema muy bello de Octavio Paz...

Entre la flor y la piedra IV


El dinero y su rueda,
el dinero y sus números huecos,
el dinero y su rebaño de espectros.


El dinero es una fastuosa geografía:
montañas de oro y cobre,
ríos de plata, y níquel,
árboles de jade
y la hojarasca del papel moneda.

Sus jardines son asépticos,
su primavera perpetua está congelada,
son flores son piedras preciosas sin olor,
sus pájaros vuelan en ascensor,
sus estaciones giran al compás del reloj.

El planeta se vuelve dinero,
el dinero se vuelve número,
el número se come al tiempo,
el tiempo se come al hombre,
el dinero se come al tiempo.

La muerte es un sueño que no sueña el dinero.
El dinero no dice tú eres:
el dinero dice cuánto.
Más malo que no tener dinero
es tener mucho dinero.
Saber contar no es saber cantar.
Alegría y pena
ni se compran ni se venden.
La pirámide niega al dinero,
el ídolo niega al dinero,
el brujo niega al dinero,
la Virgen, el Niño y el Santito
niegan al dinero.

El analfabetismo es una sabiduría
ignorada por el dinero.
El dinero abre las puertas de la casa del rey,
cierra las puertas del perdón.
El dinero es el gran prestidigitador.
Evapora todo lo que toca:
tu sangre y tu sudor,
tu lágrima y tu idea.
El dinero te vuelve ninguno.

Entre todos construimos
el palacio del dinero:
el gran cero.

No el trabajo: el dinero es el castigo.
El trabajo nos da de comer y dormir:
el dinero es la araña y el hombre la mosca.
El trabajo hace las cosas:
el dinero chupa la sangre de las cosas.
El trabajo es el techo, la mesa, la cama:
el dinero no tiene cuerpo ni cara ni alma.

El dinero seca la sangre del mundo,
sorbe el seso del hombre.
Escalera de horas y meses y años:
allá arriba encontramos a nadie.

Monumento que tu muerte levanta a la muerte.

domingo, 5 de abril de 2009

Pacto entre derrotados - por Ernesto Sábato


Hemos fracasado
sobre los bancos de arena del racionalismo
demos un paso atrás y volvamos a tocar
la roca del misterio

Urs Von Balthasar

Te hablo a vos, y a través de vos a los chicos que me escriben o me paran por la calle, también a los que me miran desde otras mesas en algún café, que intentan acercarse a mí y no se atreven.

No quiero morirme sin decirles estas palabras.

Tengo fe en ustedes. Les he escrito hechos muy duros, durante largo tiempo no sabía si volverles a hablar de lo que está pasando en el mundo. El peligro en que nos encontramos todos los hombres, ricos y pobres.

Esto es lo que ellos no saben, los hombres del poder. No saben que sus hijos, también están en esta pobre situación.

No podemos hundirnos en la depresión, porque es de alguna manera un lujo que no pueden darse los padres de los chiquitos que se mueren de hambre. Y no es posible que nos encerremos cada vez con más seguridades en nuestro hogares.

Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está afuera, sino que arde como una fogata en el propio comedor de nuestras casas. Es la vida y nuestra tierra las que están en peligro.

Les escribo un verso de Holderlin:

El fuego mismo de los dioses día y noche nos empuja a salir adelante. ¡Ven!
Miremos los espacios abiertos, busquemos lo que nos pertenece, por lejano que esté.


Sí, muchachos, la vida de mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla. Es nuestra misión.

No cabe pensar que los gobiernos se van a ocupar. Los gobiernos han olvidado, casi podría decirse que en el mundo entero, que su fin es promover el bien común.

La solidaridad adquiere entonces un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos dará un sentido que nos colocará por encima de la fatalidad de la historia.

Pero antes habremos de aceptar que hemos fracasado. De lo contrario volveremos a ser arrastrados por los profetas de la televisión, por los que buscan la salvación en la panacea del hiperdesarrollo. El consumo no es un sustituto del paraíso.

La situación es muy grave y nos afecta a todos. Pero aún así, hay quienes se esfuerzan por no traicionar los nobles valores. Millones de seres en el mundo sobreviven heroicamente en la miseria. Ellos son los mártires.

Se los ve bajando de los trenes, de los ómnibus, después de inhumanas jornadas de trabajo, o desolados cuando no lo consiguen. Se les ve en las mujeres gastadas a los treinta años por los hijos y la urgencia de salir a trabajar por pagas miserables. Se les ve en los chicos de la calle, en los ancianos que duermen en los subtes. En todos los hombres abandonados en el sufrimiento y en su indigencia.

Una vez le preguntaron a Passolini por qué se interesaba en la vida de los marginados, como el protagonista de Mama Roma, y él respondió que lo hacía porque en ellos la vida se conserva sagrada en su miseria.

En un archivo donde colecciono papeles, recortes que me ayudan a vivir, tengo una fotografía del terremoto que destruyó hace años Concepción de Chile : una pobre india, que ha recompuesto precariamente su ranchito hecho de chapas de zinc y de cartones, está barriendo con una escoba ese pedazo de tierra apisonada delante de su casucha. ¡Y uno se hace preguntas teológicas! ¡Cuánto más demostrativa es la imagen de la pobre indiecita que sigue barriendo su casa y cuidando a sus hijos! Esta clase de seres nos revelan el Absoluto que tantas veces ponemos en duda, cumpliéndose en ellos, como dijera Holderlin, que donde abunda el peligro crece lo que salva.

Cada vez que hemos estado a punto de sucumbir en la historia nos hemos salvado por la parte más desvalida de la humanidad. Tengamos en consideración entonces las palabras de María Zambrano: “No se pasa de lo posible a lo real, sino de lo imposible a lo verdadero”. Muchas utopías han sido futuras realidades.

Son muchos los motivos, me dirás, podrías decirme, para descreer de todo.

Los jóvenes como vos, herederos de un abismo, deambulan exiliados en una tierra que no les otorga cobijo. En este desguarnecimiento existencial y metafísico, sufren huérfanos de cielo y de techo. Comprendo tu congoja, el desconcierto de pertenecer a un tiempo en que se han derrumbado los muros, pero donde aún no se vislumbran nuevos horizontes. Falsas luminarias pretenden cautivar tu voluntad desde las pantallas. Debés de pensar que no hay un cambio posible cuando el valor de la existencia es menor que el precio de un aviso publicitario. El escepticismo se ha agravado por la creciente resignación con que asumimos la magnitud del desastre. La banalidad con que se degradan los sentimientos más nobles, degenerando al hombre en una patética caricatura, en un ser irreconocible en su humanidad.

Yo también tengo muchas dudas, y en ocasiones llego a pensar si son válidos los argumentos con que he intentado hallarle sentido a la existencia. Me reconforta saber que Kierkegaard decía que tener fe es el coraje de sostener la duda. Yo oscilo entre la desesperación y la esperanza, que es la que siempre prevalece, porque si no la humanidad habría desaparecido, casi desde el comienzo, porque tantos son los motivos para dudar de todo. Pero por la persistencia de ese sentimiento tan profundo como disparatado, ajeno a toda lógica -¡qué desdichado el hombre que sólo cuenta con la razón!- , nos salvamos, una y otra vez, sobre todo por las mujeres; porque no sólo dan la vida, sino que también son las que preservan esta enigmática especie. No en vano, en una de las culturas cuya sabiduría es milenaria, se creía que el alma de una mujer que moría en medio del parto, era conducida al mismo cielo que el guerrero vencido en un combate.

Por eso te hablo, con el deseo de generar en vos no sólo la provocación sino también el convencimiento.

Muchos cuestionan mi fe en los jóvenes, porque los consideran destructivos o apáticos. Es natural que en medio de la catástrofe haya quienes intenten evadirse entregándose vertiginosamente al consumo de drogas. Un problema que los imbéciles pretenden que sea una cuestión policial, cuando es el resultado de la profunda crisis espiritual de nuestro tiempo.

Yo reafirmo a diario mi confianza en ustedes. Son muchos los que en medio de la tempestad continúan luchando, ofreciendo su tiempo y hasta su propia vida por el otro. En las calles, en las cárceles, en las villas miseria, en los hospitales. Mostrándonos que, en estos tiempos de triunfalismos falsos, la verdadera resistencia es la que combate por valores que se consideran perdidos.

Durante mi viaje a Albania, conocí un muchacho llamado Walter, que había dejado su casa en la provincia de Tucumán, para ir a cuidar enfermos junto a la congregación de Teresa de Calcuta. Con cuánta emoción lo recuerdo. Siempre que veo las terribles noticias que nos llegan desde aquel entrañable país, me pregunto dónde estará, si acaso leerá estas palabras de reconocimiento a su noble heroísmo.

Son millones los que están resistiendo, vos mismo lo podés comprobar cuando ves a esos hombres y mujeres que se levantan a altas horas de la madrugada y salen a buscar un empleo, trabajando en lo que pueden para alimentar a sus hijos y mantener honradamente al hogar, por modesto que sea. ¿Te detuviste a pensar cuántos en todo el país comparten esta hambre por la dignidad y la justicia?

Miles de personas, a pesar de las derrotas y los fracasos, continúan manifestándose, llenando las plazas, decididos a liberar a la verdad de su largo confinamiento. En todas partes hay señales de que la gente comienza a gritar: “¡Basta!”. Lo mismo ocurre con el movimiento zapatista en México, y con todos los movimientos que nos advierten el peligro que corre el futuro del planeta.

Hay que recordar que hubo alguien que derribó al imperio más poderoso del mundo con una cabra y una rueca simbólica. Una salida posible es promover una insurrección a la manera de Ghandi, con muchachos como vos. Una rebelión de brazos caídos que derrumbe este modo de vivir donde los bancos han reemplazado a los templos.

Esta rebelión no justifica de ningún modo que permanezcas en una torre, indiferente a lo que pasa a tu lado. Ghandi advirtió que es una mentira pretender ser no violento y permanecer pasivo ante las injusticias sociales. Por el contrario, creo que es desde una actitud anarcocristiana que habremos de encaminar la vida.

Ya no quedan locos, se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma en el desierto. Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.

Esta locura, cuya ausencia León Felipe lamenta, es un acto similar a la del estoico Guevara, cuando abandonó todas las comodidades y partió hacia una lucha insensata en la selva boliviana, enfermo de asma, ya sin remedios para su mal; para terminar asesinado por despiadados y repugnantes bichos. ¿Qué importa si se equivocaba con el materialismo dialéctico? Eso mismo prueba su inocencia, su autenticidad. Luchaba por aquel Hombre Nuevo que hoy nos urge rescatar de los escombros de la historia. En su carta final les dice a sus padres: “Queridos viejos, otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo a mi camino con mi adarga al brazo”; y entonces sale en busca de lo que Rilke llamaría su muerte propia. Esa es su grandeza, que algunos consideran su chiquilinada, su tontería; pero estos gestos de heroísmo demencial son los que nos rescatan de tanta iniquidad, porque no se puede vivir sin héroes, santos ni mártires. Como esos estudiantes que en la plaza de Tian-An-Men, en una horrible masacre, murieron al imponerse ante el implacable acero de los tanques. Son ellos los que nos indican los caminos por los que la vida puede renacer.

Vivimos un tiempo en que el porvenir parece dilapidado. Pero si el peligro se ha vuelto nuestro destino común, debemos responder ante quienes reclaman nuestro cuidado.

Hace poco he visto por televisión a una mujer que sonreía con inmenso y modesto amor. Me conmovió la ternura de esa madre de Corrientes o del Paraguay, que lagrimeaba de felicidad junto a sus trillizos que acababan de nacer en un mísero hospital, sin abatirse al pensar que a éstos, como a sus otros hijos, los esperaba el desamparo de una villa miseria, inundada en esos momentos por las aguas del Paraná. ¿No será Dios que se manifiesta en esas madres? ¿Por qué tendría que manifestarse sólo en poetas como Juan de la Cruz o en las sagradas pinturas de Rouault?

Si toda la resistencia parece absurda cuando se presiente el fin, ¿por qué no detenernos a meditar en estos santos? ¿Acaso no son una muestra de que algo existe del otro lado del absurdo?

No sabemos si al final del camino, la vida aguarda como un mendigo que nos extenderá la mano.

Esta fe demencial, o milagrosa, se debe precisamente a que hemos llegado a tocar fondo. Es necesario preservar los lugares que existen hasta en los suburbios de las grandes ciudades, donde aún se conservan los atributos del hombre concreto de carne y hueso.

Cuando el mundo hiperdesarrollado se venga abajo, con todos sus siderántropos y su tecnología, en las tierras del exilio se rescatará al hombre de su unidad perdida. Y quizá, cuando despertemos de esta siniestra pesadilla, cuando un vacío de humanidad nos duela en el pecho, entonces recordaremos que alguna vez fuimos aquello que dijo René Char: “Seres del salto, no del festín, su epílogo”.

Me hablás de tu agitación, de una especie de temblor que te sobrecogió y aún perdura, luego de nuestra conversación en aquel café, al oirme decir estas palabras.

Debés perdonarme; a pesar de los años, no puedo evitar ser desmesurado en lo que considero fundamental.

Por otro lado, ¡hay temblores que son tan importantes! Porque anteceden a esa clase de decisiones que sacuden los cimientos de nuestra existencia y, aunque generen incomprensión, terminan repercutiendo en el destino de los demás. Los grandes creadores realizan sus obras bajo tensiones similares. Sólo lo que se hace apasionadamente merece nuestro afán, lo demás no vale la pena.

También yo quise huir del mundo. Ustedes me lo impidieron, con sus cartas, con sus palabras por las calles, con su desamparo.

Les propongo entonces, con la gravedad de las palabras finales de la vida, que nos abracemos en un compromiso : salgamos a los espacios abiertos, arriesguémosnos por el otro, esperemos, con quien extiende sus brazos, que una nueva ola de la historia nos levante. Quizá ya lo esté haciendo, de un modo silencioso y subterráneo, como los brotes que laten bajo las tierras del invierno.

Algo por lo que todavía vale la pena sufrir y morir, una comunión entre hombres, aquel pacto entre derrotados. Una sola torre, sí, pero refulgente e indestructible.

En tiempos oscuros nos ayudan quienes han sabido andar en la noche. Lean las cartas que Miguel Hernández envió desde la cárcel donde finalmente encontró la muerte :

Volveremos a brindar por todo lo que se pierde y se encuentra: la libertad, las cadenas, la alegría y ese cariño oculto que nos arrastra a través de toda la tierra.

Piensen siempre en la nobleza de estos hombres que redimen a la humanidad. A través de su muerte nos entregan el valor supremo de la vida, mostrándonos que el obstáculo no impide la historia, nos recuerdan que el hombre sólo cabe en la utopía.

Sólo quienes sean capaces de encarnar la utopía serán aptos para el combate decisivo, el de recuperar cuanto de humanidad hayamos perdido.


Tomado de su libro: "Antes del fin"
Aquí podrán una bellísima entrevista a Ernesto Sábato dando respuestas en referencia al libro.
En caso que no lo sabían, Sábato aún está en vida con 97 años de edad.

viernes, 6 de febrero de 2009

Three Cups of Tea - Tres tazas de té ------------------ por Greg Mortenson


¿Conoces a alguien dispuesto a vender todas sus pertenencias y a vivir en su coche para ahorrar hasta el último céntimo para ayudar a otra persona? Greg Mortenson hizo exactamente eso para cumplir la promesa que dio en una paupérrima aldea pakistaní de construir una escuela para sus niños y, en el camino, se ha encontrado a si mismo desempeñando un papel importantísimo en la historia y la cultura de aquella zona del mundo.

En este libro, Greg Mortenson y el periodista David Relin, recogen el asombroso viaje que llevó a Mortenson de un intento fallido de conquistar la cumbre del K2, la segunda montaña más alta del mundo, a construir escuelas en algunas de las zonas más remotas de Pakistán y Afganistán.

Sustituyendo las armas por la lectura, Mortenson lucha contra el terrorismo con libros y lápices, no con bombas ni balas y lleva la esperanza a las aldeas más lejanas de Asia Central. ‘Tres tazas de té’ es al mismo tiempo una aventura y una historia inspiradora sobre cómo un hombre puede realmente cambiar el mundo una escuela a la vez.

Mortenson y David Relin han escrito una maravillosa historia sobre increíbles logros, en particular la alfabetización de las niñas, en una zona del mundo donde los norteamericanos son temidos y odiados. En su camino por lograr su objetivo, Mortenson ha sufrido un secuestro, amenazas de muerte, fatuas emitidas por mullahs enfurecidos y largas separaciones de su mujer y sus hijos. Aun así, los resultados hablan por si solos. El año pasado, en las escuelas del CAI estudiaban 24.000 niños.

Yo acabo de leer este libro en su versión en inglés para jovenes lectores Three Cups of Tea. Fue mi regalo de cumpleaños para mi hija de 9 años, quien está tan inspirada con la lectura del libro que le está escribiendo una carta a la hija de Mortenson. La versión original del libro Three Cups of Tea es bastante más larga que la adaptación para jóvenes lectores. Si tienen chicos en la familia, realmente recomiendo la versión corta de otro modo el original no creo que tenga desperdicio. Y en caso que tengan niños pequeños han sacado una versión infantil como libro ilustrado muy bonito que se llama Listen to the Wind.

En la red encontré una buena reseña del libro en 'Papel en blanco' y pude ver que la traducción del libro en español fue publicada el año pasado.

Estos son algunos enlaces a la obra de Greg Mortenson:
Tres tazas de té- Blog en español con videos entrevistando al autor
Three Cups of Tea - Página oficial del libro
Central Asia Institute - La fundación creada por Mortenson para construir escuelas
Pennies for Peace - Iniciativa de los niños en algunas escuelas de los Estados Unidos para recaudar fondos y ayudar a niños en Pakistan y Afganistan donando centavos (el valor de un lápiz en estos países.
Fotos de Greg Mortenson y su obra

lunes, 2 de febrero de 2009

The Celestine Prophesy - La Novena Revelación --- James Redfield


Acabo de terminar de leer este libro que me recomendó uno de mis estudiantes y me resultó muy iluminador. A pesar que no le encontré un gran valor literario, ya que la trama y el lenguaje son muy simplistas y hasta cursi, si le encontré un fuerte mensaje espiritual. El libro da una perspectiva esotérica en la cual aclara y reconcilia nociones de la metafísica, la psicología, la religión y la sociología entre otras. A pesar que el autor no hace mención de ninguna influencia orientalista, no es dificil detectar como los principios que se exponen en la novela son prestados de las antiguas tradiciones orientales. Nuevamente advierto sobre la pobresa de la trama y la super-simplificación de los hechos presentados en la historia todo lo cual le quita intensidad narrativa y hasta un buen grado de autenticidad.
De cualquier modo, encontré varios consejos útiles y aplicables y por eso lo recomiendo. Además me puso en foco varias ideas que tenía desconectadas.

"La Novena Revelación" fue publicada en 1993 y tuvo un éxito casi immediato. En su momento permaneció por 165 semanas en la lista de Best Sellers del New York Times y se han vendido más de 20 millones de ejemplares hasta el 2005, traducida en 34 idiomas. En el 2006 se hizo película. El autor de esta novela, James Redfield vive y escribe en el Sur de los Estados Unidos. Tiene una página en la web, The Celestine Vision donde relata sus experiencias y reflexiones sobre el renacimiento espiritual que se está produciende actualmente en nuestro planeta. Junto con su esposa Salle fundaron el Global Prayer Project. Un movimiento de oración global que agrupa a millones de personas de todo tipo de denominaciones en el ejercicio de la oración.


James Redfield en el Futuro

Muchos de nosotros nos sentimos fascinados por las antiguas profecías, las visiones de Nostradamus, G.M.Scallion, Edgar Cayce y otros. En sus predicciones parece ser que la catástrofe es casi inevitable. Pero Redfield tiene otra visión, que ofrece la oportunidad de caminar por una senda más positiva. De acuerdo a Redfield, todavía tenemos tiempo de evitar catástrofes ecológicas y sociales si la mayoría de nosotros nos damos cuenta de las 9 revelaciones.

Si estás entre la minoría que aún no ha leído la "Novena Revelación", es una aventura casi mágica que tiene lugar en la selva del Perú. Redfield insiste que el libro es una parábola y se basa en experiencias personales y su propio conocimiento. Es una compilación de sus experiencias. Y aunque dice que las revelaciones son producto de su imaginación creativa, tiene el firme convencimiento que están ocurriendo a miles de personas simultáneamente, a medida que se cumple un programa preestablecido para redescubrir antiguos conocimientos y sabiduría perdidos muchos años atrás.

Como la culminación de la evolución que está teniendo lugar, Redfield ve a la humanidad ascendiendo en un espiral colectiva. Acepta la existencia de antiguas y esotéricas civilizaciones que tuvieron la sabiduría de las revelaciones y que estamos en un momento único en la historia para recibirlos masivamente.

El siguiente es un resúmen de los Nueve Pasos (Nine Insights) descritos por Redfield en su libro "La Novena Revelación" o en inglés "Celestine Prophesy".

1. Una masa crítica: Tomando conciencia de las coincidencias en nuestra vida
Te sientes inquieto? No estás solo: Todos están empezando a buscar más significado en su vida. Pon atención a esas "Coincidencias" - que parecen ser eventos destinados a suceder. Son realmente eventos sincrónicos, y siguiéndolos, entrarás en tu camino de verdad espiritual.

2. Una nueva manera de mirar el mundo.
Observa nuestra cultura dentro de su contexto histórico. La primera mitad del pasado milenio se malgastó bajo el pulgar de la iglesia; en la segunda mitad sólo nos preocupamos del bienestar material. Ahora, al fin del Siglo XX, eso ya no nos importa. Estamos listos para descubrir el principal propósito de la vida.

3. Un Universo de energía dinámica

Empieza a conectarte con la energía que envuelve a las cosas. Con práctica, aprenderás a ver el aura alrededor de los seres vivos y aprenderás a proyectar tu propia energía para entregar fuerza.

4. La lucha por el poder: Competencias por la energía humana

Una competencia inconsciente por energía es la base de todos los conflictos. Dominando o manipulando a otros, nos da energía extra que pensamos necesitar. Seguro que se siente bien, pero ambas partes resultan dañadas en el conflicto.

5. Conectándose con la energía divina que llevas dentro
La clave para sobreponerse al conflicto en el mundo es la experiencia mística, que es alcanzable para cualquiera. Para nutrir lo místico y construír tu energía, déjate llenar por un sentimiento de amor.

6. Aclarando el camino : Descubriendo tu ruta en la vida

Los traumas de la niñez bloquean nuestra habilidad para experimentar lo místico. Los humanos, a causa de sus cargas, desmbocan en uno de cuatro "dramas de control" : Los Intimidadores roban energía del resto con amenazas. Los Interrogadores la roban juzgando y cuestionando. Los reservados atraen atención (y energía) coqueteando. Y las Víctimas nos hacen sentir culpables y responsables por ellos. Date cuenta de la
dinámica familiar que ha creado tu drama de control y concéntrate en la pregunta principal, que es cómo poder hacer de tu vida una vida de un mayor nivel a la que tuvieron tus padres.

7. Conociendo tu misión personal: Fluír
Una vez que hayas aclarado tus traumas, puedes construír energía a través de la contemplación y meditación, concentrándote en el cuestionamiento básico de tu vida, y empezando a hacer caso a las intuiciones, sueños, coincidencias sincrónicas, para llevarte a la dirección de tu propia evolución y transformación.

8. La Etica Interpersonal: Animando a otros
No puedes realizar esa evolución sólo, asi es que empieza a practicar la nueva "Etica Interpersonal" animando a quienes crucen tu camino. Habla con gente que espontáneamente haga contacto visual contigo. Evita las relaciones de interdependencia. Pon atención a los dramas de control de otras personas. Cuando estés en grupos, habla cuando el espíritu - en vez del ego - te motiven.

9. Evolucionando a estados superiores
El propósito es evolucionar más allá de este plano. Menos gente y más bosques nos ayudarán a mantener nuestra energía y a acelerar nuestra evolución. La tecnología hará la mayor parte del trabajo por nosotros. A medida que valoramos la espiritualidad más y más, eventualmente reemplazaremos la economía de mercado y nuestra necesidad de un empleo remunerado. Podemos conectarnos con la energía de Dios de una manera tal, que eventualmente lleguemos a ser seres de luz, que caminen directamente al cielo".



- "The Nine Insights",traducción del resúmen de Alan Atkisson. -
- "James Redfield on the future", por Cynthia Gage -