jueves, 30 de abril de 2026

Repensando mi Planificación Anual y el Perfil del Egresado Secundario en el contexto actual

         Refiriéndose a la amenaza de Donald Trump de bombardear Irán, la activista de 23 años Greta Thunberg declaró: “El presidente de los Estados Unidos acaba de decir que una civilización entera morirá esta noche, sin posibilidad de volver jamás.” “Y nadie reacciona. Esto habla por sí mismo. ¿Qué demonios está haciendo alguien en este momento?”

Thunberg continuó: “Hemos normalizado el genocidio, la aniquilación total de pueblos enteros, la destrucción sistemática de la biosfera de la cual dependemos para sobrevivir, y que criminales de guerra corruptos y racistas actúen con total impunidad.” Agregó que aún no es demasiado tarde “para decir basta”, y concluyó: “Si no lo hacemos, no deberíamos ni siquiera poder llamarnos humanos.”

            Adultos y jóvenes estamos atravesando un momento histórico sin precedentes, tanto en el plano geopolítico como en lo social. Sería muy largo e incluso desolador elaborar una lista detallada de las crisis ambientales, las guerras, los genocidios y ecocidios a cielo abierto, las problemáticas psicológicas que sufrimos, el avance rampante de la tecnología y sus amenazas, la desinformación en la era de las fake news, la corrupción y la decepción hacia la política y los políticos, la manipulación social… todo bajo un manto de apatía, ignorancia y distracción que nos hace sentir como si estuviéramos dentro de una película o novela distópica al mejor estilo de George Orwell.

        Se me vienen a la mente dos novelas que he leído al respecto.  Por un lado, la novela "1984" publicada en el año 1949 la cual describe un mundo dominado por un superestado totalitario, donde la privacidad no existe, la historia se reescribe y los ciudadanos son vigilados mediante telepantallas omnipresentes. El régimen utiliza el lenguaje como herramienta de opresión, creando el Newspeak para controlar el pensamiento y hacer imposible la disidencia.

        El auge de la vigilancia digital y la recolección de datos refleja la visión de Orwell sobre el monitoreo constante. Las plataformas de redes sociales, los dispositivos inteligentes y los programas de vigilancia gubernamental nos recuerdan lo cerca que estamos de esa realidad.

            Esta novela trasciende la literatura; expresiones como “Gran Hermano” y “orwelliano” forman parte de nuestro vocabulario cultural. "1984" no es solo un producto de su tiempo, sino un recordatorio urgente de lo rápido que la libertad puede erosionarse bajo el disfraz de la autoridad.

            Por otro lado, "Un mundo feliz" (en inglés Brave New World) de Aldous Huxley, publicado en 1932, presenta una distopía muy distinta. En lugar de un régimen opresivo y sombrío, muestra una sociedad seducida hacia la complacencia mediante el placer, la abundancia material y la manipulación tecnológica. Inspirado en el progreso de la industrialización y la producción en masa del siglo XX, Huxley imaginó un mundo donde los seres humanos eran diseñados específicamente para sus roles sociales, asegurando estabilidad a través de la conformidad estratificada.

            Aquí, la individualidad se sacrifica en nombre de la comodidad y la estabilidad. La población es apaciguada con distracciones hedonistas, el uso rutinario de la droga “soma” y un rígido sistema de castas. Todo esto se presenta como progreso, pero ¿a qué costo?

   El auge de la cultura de consumo y la influencia de la tecnología reflejan la sociedad que Huxley describió, priorizando la gratificación instantánea sobre el pensamiento crítico y la conexión humana.

   Las implicaciones éticas de la ingeniería genética y la inteligencia artificial son especialmente urgentes hoy, cuando estas tecnologías ya no son ciencia ficción sino realidades emergentes.

   La idea de que las personas sean condicionadas desde su nacimiento para cumplir roles predeterminados resuena en los debates actuales sobre desigualdad sistémica y programación cultural.

            La visión de Huxley y su crítica a la modernidad han consolidado Un mundo feliz como un referente en las discusiones sobre consumismo, tecnología y ética humana.

            Como mencioné antes, sin entrar en cada problemática específica, destaco las temáticas generales del sentido distópico de la realidad que estamos viviendo:

   Vigilancia: sistemas que monitorean el comportamiento constantemente.

   Control: la tecnología influye en las decisiones cotidianas.

   Manipulación: la realidad se altera mediante construcciones digitales.

            Se me vienen también a la mente algunas películas distópicas como “Los juegos del hambre,” “La Naranja Mecánica,” “Black Mirror (2018). En ellas se suelen mostrar sociedades caracterizadas por la opresión y la deshumanización, con elementos como:

   Regímenes totalitarios: gobiernos que ejercen un control extremo sobre los ciudadanos.

   Dominio tecnológico: tecnologías avanzadas utilizadas para vigilar o manipular a las personas.

   Desastres ambientales: colapsos sociales provocados por el cambio climático, pandemias o el agotamiento de recursos.

            Para mi es difícil refutar que esta es la dirección hacia la cual la humanidad se está encaminando rápidamente.  Dentro de esta realidad social la cual para muchos desmoralizante y desesperanzada, se encuentra la escuela, y en particular nuestras escuelas estatales regidas por un sistema rígido, arcaico y absolutamente jerárquico donde las decisiones importantes en cuanto al diseño curricular, programas de estudio, contratación de docentes y directivos, las resoluciones, e incluso los contratos de convivencia son mandatos que vienen desde un ente centralizado, lejano a las realidades locales y nada democrático en ninguna de sus instancias.

            Dentro de estas situaciones me enfocaré en sobresaltar algunas de las problemáticas que transitan los jóvenes y por que deberíamos tomarlas en cuenta a la hora de determinar el perfil del egresado.

            Durante el año 1999 yo vivía en los Estados Unidos de América donde ejercía la docencia.  El 20 de abril de ese año, la sociedad se vió particularmente estremecida por la masacre perpetrada en la escuela secundaria Colombine en Colorado.  Los estudiantes Eric Harris y Dylan Klebold asesinaron a 13 estudiantes y a un profesor en un tiroteo escolar y un intento de hacer estallar la escuela su escuela secundaria. Sus disparos hirieron a 23 personas más. El ataque terminó cuando Harris y Klebold se suicidaron. La masacre de Columbine fue el tiroteo masivo más mortífero en una escuela en la historia de Estados Unidos hasta ese momento y aunque estas masacres fueron aumentando año tras año, Columbine sigue siendo una de las masacres más infames en Estados Unidos y el tiroteo masivo más mortífero en Colorado. Hasta junio de 2025, había inspirado más de 70 ataques imitadores, un fenómeno denominado el efecto Columbine.

            Desde 1999, 796 personas han sido asesinadas en ese país y 1,740 han resultado heridas en incidentes de tiroteos en escuelas. El número de personas heridas o asesinadas en tiroteos escolares.  Solo en el 2025 hubo 233 incidentes de tiroteos en escuelas entre escuelas primarias y secundarias en EEUU. 

            En aquel entonces yo pensaba que lejos estamos en Argentina que algo así suceda. Por un lado no tenemos la cultura de portar armas como lo tienen en el país del norte y por otro lado la violencia escolar que había experimentado en mi niñez y juventud no me parecía tan amenazante.  No obstante, en septiembre de 2004, ocurrió el episodio más grave y recordado en Argentina, conocido como la Masacre de Carmen de Patagones. En esa ocasión, un estudiante de 15 años llevó al aula una pistola Browning calibre 9 mm que pertenecía a su padre, suboficial de la Prefectura Naval, y disparó contra sus compañeros dentro del Instituto Nº 202 Islas Malvinas. Como consecuencia, tres alumnos perdieron la vida y cinco resultaron heridos. Desde entonces, no había habido episodios de este tipo con víctimas fatales. El pasado 30 de marzo del corriente año, una ráfaga de disparos irrumpió en la mañana tranquila de la ciudad argentina de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe. Un alumno entró este lunes armado en la Escuela Normal Mariano Moreno N°40 y, mientras los estudiantes se aprestaban a izar la bandera, mató a un compañero e hirió a otros dos. Conforme a la información oficial, el adolescente de 15 años sacó una escopeta que llevaba escondida en la funda de una guitarra y comenzó a disparar. El pueblo de San Cristóbal, que tiene alrededor de 15.000 habitantes, es un lugar “tranquilo”, donde todos se conocen, lo que generó todavía un mayor impacto en la comunidad. Las autoridades confirmaron que el tirador formaba parte de una cultura digital creada tras la masacre de Columbine y contaron que llegaron a su “cómplice” tras el peritaje del celular del asesino.   La red internacional que arenga y estimula estas actividades es conocida como T.C.C por sus siglas en ingles True Crime Community (La Comunidad de Verdaderos Crímenes).

            Esta semana, un chico de 15 fue allanado por la DDI de La Matanza de la Policía Bonaerense, luego de que supuestamente difundiera en un grupo de WhatsApp de alumnos de su ex escuela, el Colegio Parroquial Domingo Savio de Aldo Bonzi, que los iba a matar a todos los del curso, menos a los nuevos”.

            El 7 de abril, un estudiante de 17 años fue reducido en San Miguel de Tucumán tras ser hallado en plena clase portando un revólver cargado con seis balas. El incidente, ocurrido durante una lección de Biología, condujo a la activación inmediata de un operativo especial de seguridad en la zona y fortaleció la respuesta del gobierno provincial ante episodios recientes de violencia escolar.

            Este viernes también se dio a conocer que un adolescente de 14 años generó un momento de tensión en el Colegio Estación Limay de Cipolletti, Rio Negro, al amenazar con matar a sus compañeros durante una clase. El episodio desencadenó la intervención de la Policía, la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) y el establecimiento se llenó de padres intentando retirar a sus hijos.  Esto para nombrar a los mas recientes en nuestro país.

            Por otro lado, en la provincia de San Juan, es cada vez más frecuente encontrar a alumnos golpeándose entre sí frente a otros compañeros que los alientan. Una estudiante que golpea a una directora o a una preceptora por estar en contra de alguna medida disciplinar aplicada. Chicos que llevan a la escuela un rifle de aire comprimido para mostrar cómo se usa a sus compañeros. Éstos son sólo algunos de los ejemplos de lo que se vio en este 2025 en establecimientos educativos y la situación preocupa al ministerio de Educación.

            La ministro de educación, Silvia Fuentes aclaró en una entrevista al Diario La Provincia SJ que hay recursos que se aplican desde los gabinetes y de forma interescolar para contener a los niños y resolver los conflictos pero sostuvo que se necesita también el apoyo de los padres y las familias. Fuentes dijo: “Nosotros seguimos trabajando como nos corresponde dentro del ámbito de la escuela. Ésta es el ámbito donde tiene a los chicos cuatro horas y el resto del tiempo están con la familia. Acá hay una gran falta de responsabilidad de los padres”.

            En discrepancia con la afirmación de la ministro, yo pienso que la escuela no necesariamente trabaja como corresponde a este respecto. Las dinámicas escolares convierten a la escuela muchas veces en espacios de confinamiento, espacios opresivos que por lo general afectan la vida de los jóvenes por mucho más que 4 horas.  Lugares donde el entusiasmo y la dicha por aprender están generalmente ausentes y donde la obligatoriedad lindante con el resentimiento reinan a diario. Sin duda se necesita un trabajo en conjunto entre los padres y las instituciones escolares, pero la despersonalización de las escuelas y la falta de diálogo intra e inter institucional, entre docentes, docentes y alumnos, docentes y directivos, directivos y padres no ayuda para nada al respecto.  Por estas razones y otras que no vale la pena enumerar, siento que la responsabilidad es al menos compartida por todas las partes.  No solo por las familias, aunque tienen un rol fundamental, nosotros debemos tomar la posta de igual manera.

            Por encima de los casos de violencia perpetrados entre estudiantes, también encontramos los trágicos incidentes de suicidio.  Tanto en la provincia como en nuestra propia comunidad en en el Dto. de Iglesia lamentablemente no estamos libres de estas experiencias traumáticas y desgarradoras.  Sin embargo, recientemente parece que nos enfrentamos a episodios, que tal como el caso de San Cristobal, la causa detonante es externa, no es necesariamente el bullying o incluso la depresión u otro desequilibrio mental o social, sino el fenómeno de grooming.

            Maintena, de 14 años después de haber sido buscada por días, fue encontrada ahorcada en un descampado de General Las Heras.  El grooming es una práctica en la cual un adulto establece una relación de confianza con un niño, niña o adolescente con el propósito final de abusar sexualmente de ellos o inducirlos a hacer algo contra su voluntad. Este proceso puede ocurrir tanto en persona como a través de Internet y redes sociales. El objetivo del agresor es ganarse la confianza del menor, manipularlo emocionalmente.   En otras palabras, en el caso de Maitena, la hipótesis es que la niña fue llevada a realizar este acto inducida por otras personas.

            Una joven de 16 años en una entrevista dijo lo siguiente al referirse a este caso: “Todas pudimos ser Maitena, todas pudimos llegar a tomar esa decisión.  Este es un momento de reflexión.  Todos pensamos si vale la penas seguir viviendo, si de verdad hay gente que nos quiere.  Las batallas, lamentablemente muchos las sufrimos en silencio.  ¿Cómo hacemos para no llegar a esa situación? ¿Cómo hacemos para no lamentar?  Previniendo.  Que se haga un trabajo en las aulas, que se haga un trabajo en las familias.  ¿Che, cómo te fue hoy en la escuela? ¿Cómo la pasaste? ¿Tenes amigos? Entiendo que los adolescentes a veces no nos abrimos, que seamos cerrados.  Pero eso no significa que no nos gusta que nos pregunten.  ¿Qué esta pasando en nuestra sociedad que se normalizó tanto el bullying, pensando que son jodas que son cosas graciosas, cuando en realidad le estás dejando un trauma permanente a la persona?  Este desenlace me golpeó mucho.  Yo tuve amigas, tuve amigos que dudaron si tomar la decisión o no… y me dijeron que lo iban a hacer como lo hizo Maitena (quiebra su voz).  ¿Cómo hacemos para frenar... para que ni siquiera se pase por la cabeza esos pensamientos?  Además con lo normalizados que están los pensamientos suicidas hoy en día.  Las autolesiones. La mayoría de los adolescentes se autolesionan.  Ya sea se queman, se cortan, se arrancan los pelos, se pegan, de un montón de maneras. Entonces ¿cómo hacemos para notar que ese chico o esa chica está pasando por esa situación... para que de a poco empiece a expresarse y pueda liberar un poco de su dolor?”

            Con todo esto, rescato que es de extrema y me animo a decir, vital importancia: escuchar a los jóvenes.  Darles espacios donde puedan expresarse con confianza dentro de la escuela.  No podemos esperar que esto se haga en las casas, porque si no se hace allí, el problema indefectiblemente se traslada al ámbito escolar o en tragedias que explotan en nuestras caras.  Por encima de eso, como educadores tenemos una obligación moral de acompañarlos en el crecimiento.  En la nota que menciono anteriormente donde entrevistan a la Ministro de Educación de San Juan ella continúa diciendo: la mayoría de las peleas se hacen fuera de la escuela, donde ya no tenemos injerencia. Nosotros no podemos seguir a los chicos hasta la casa. Hay una cuestión de los papás que tienen que ser responsables. Nos tienen que ayudar a saber dónde están los chicos. Si uno apuñala a otro a las siete de la tarde, no está en la órbita de la escuela”, apuntó sobre el caso que conmocionó a los sanjuaninos cuando un joven de 17 años apuñaló a un alumno a la salida de la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) N° 2, ubicada en las calles Rivadavia y Catamarca, en plena zona céntrica.” y continua… “A la escuela se va a aprender, no se va a agredir al preceptor ni a la maestra ni a pelearme con los compañeros, no hay forma”  y por último termina la nota diciendo: “Tratamos que la escuela sea ese momento de contención, de reparación, de lo que quizás el chico trae, de aprender lo que es correcto. Nosotros enseñamos para la vida. Lo que siempre nos han enseñado como educación cívica es lo que nosotros enseñamos para la vida, enseñamos para que cuando salga sea una un ciudadano responsable y libre.”

            Encuentro a estas palabras demagógicas y confusas.  Por un lado dice: a la escuela se viene a aprender, obviamente refiriéndose a los contenidos académicos.  Y por el otro: delega la responsabilidad cívica en el ejemplo y la guía de los padres. Por último mezcla todo diciendo: “la escuela es un espacio de contención, de reparación de lo que quizás el chico trae, de aprender que es correcto. Aprender para la vida”  A lo que interpelo, si la escuela es realmente ese espacio para aprender lo que es correcto, para reparar y contener, entonces, si los chicos no están  aprendiendo eso y se pelean a metros de la escuela, y no se reparan y siguen quebrados emocionalmente, la escuela no está haciendo su parte correctamente.  O sea, la enseñanza para la vida, no es tanto para la vida si el ministerio se lava las manos una vez que los chicos están fuera de su injerencia.  Somos todos conscientes que la escuela hoy en día apenas si brinda contenidos académicos, poco y nada se ocupa de la reparación emocional, quizás hace lo contrario.

            Por otro lado, se hace mención de los gabinetes. En las escuelas públicas argentinas, los gabinetes psicopedagógicos funcionan más como dispositivos burocráticos de contención que como espacios efectivos de acompañamiento integral. Su impacto real está limitado por falta de recursos, exceso de demandas y un enfoque muchas veces más administrativo que pedagógico.

            En muchos casos, los gabinetes terminan siendo espacios de clasificación de estudiantes “problemáticos” para derivar a otros servicios, en lugar de promover inclusión real. La distancia entre el discurso oficial (inclusión, acompañamiento) y la práctica cotidiana genera frustración tanto en docentes como en estudiantes. La sobrecarga de trabajo y la falta de continuidad hacen que los gabinetes no logren modificar de manera significativa las dinámicas escolares.  Esto no lo digo como una crítica a los actores, sino como una critica sistémica.  Por consiguiente, algunas estrategias que podrían ayudar la situación dentro de la escuela y con los recursos disponibles es el trabajo preventivo incorporando programas de educación socioemocional, no solo programas intervención en crisis. Otro punto importante que se debería desarrollar es la capacitación a los profesores para integrar estrategias de acompañamiento en el aula. Por último, la participación comunitaria es vital.  En vez de culpar a la familia, la escuela debería encontrar maneras de involucrar a las familias y a las redes barriales para que el gabinete no quede aislado y los profesionales psicólogos y psicopedagogos se vuelvan un nexo entre todos los actores.

            Por las razones arriba mencionadas, he tomado la iniciativa de ajustar la planificación de mi espacio curricular inglés, para introducir conceptos de Inteligencia Emocional.  A falta de una iniciativa institucional concreta.  En mi tarea docente en cuanto abro el espacio para la escucha preguntando a los chicos como están, como han dormido, que está pasando? Me encuentro a menudo con jóvenes frágiles y vulnerables, en algunos casos quebrados, en otros con notables deficiencias de sueño, etc.  Por lo tanto, considero imperativo poder transmitir herramientas de inteligencia emocional.  A tal fin he diseñado mi planificación anual alrededor de los siguientes temas, los cuales trato en la materia inglés con vocabulario y con formas gramaticales diferentes ajustadas para los diferentes niveles.

Aquí comparto una lista de 10 herramientas de inteligencia emocional que pretendo integrar en mi currícula escolar para fortalecer el desarrollo socioemocional de mis estudiantes:

1.   Reconocimiento de emociones
Actividades para identificar y nombrar emociones propias y ajenas.

2.   Autoconciencia
Ejercicios de reflexión personal y diarios emocionales para que los alumnos reconozcan cómo se sienten y por qué.

3.   Regulación emocional
Técnicas de respiración, mindfulness y pausas activas para manejar la ansiedad, la ira o la frustración.

4.   Empatía
Juegos de rol y debates que inviten a ponerse en el lugar del otro y comprender diferentes perspectivas.

5.   Comunicación asertiva
Prácticas de expresión clara y respetuosa de pensamientos y sentimientos, evitando agresividad o pasividad.

6.   Resolución pacífica de conflictos
Estrategias de mediación escolar y dinámicas de negociación entre pares.

7.   Trabajo colaborativo
Proyectos grupales que promuevan cooperación, escucha activa y responsabilidad compartida.

8.   Toma de decisiones responsable
Actividades que planteen dilemas éticos o cotidianos para ejercitar la reflexión antes de actuar.

9.   Resiliencia
Narrativas, historias y dinámicas que enseñen a enfrentar la adversidad y aprender de los errores.

10.  Autoestima y autovaloración
Reconocimiento de fortalezas personales, logros y talentos, fomentando la confianza en sí mismos.

            Considero que estas herramientas de Inteligencia Emocional no deberían enseñarse como una “materia aislada”, sino integrarse en proyectos, dinámicas de aula y evaluaciones formativas. Así se evita que la educación emocional quede como un “extra” y se convierte en parte del tejido cotidiano de la escuela.  En verdad considero que este debería ser un proyecto transversal tremendamente útil y significativo si toda la escuela se pusiera en sintonía.  Mientras tanto, haré lo posible para integrarlo con otras materias como Educación Física, Ética, Teatro, Artes visuales, Historia y ver de este modo como podemos organizar ABPs transversales en torno a estos temas.

            Aspiro a implementar este programa en todos los niveles tanto como sea útil y atractivo para los estudiantes, siempre manteniendo la suficiente sensibilidad para que el abordaje no se vuelva una “obligación” más sino mas bien una verdadera puerta al descubrimiento, el aprendizaje y la exploración.

            Alguien podría argumentar que la escuela por su modalidad agrotécnica tiene un perfil del estudiante y que mis clases deberían estar alineadas con dicho perfil.  Debo remarcar que en los 15 años que llevo en la docencia en la escuela agrotécnica hemos tenido un 0% de estudiantes que egresan y se dedican a trabajar como Técnicos Agropecuarios que es lo que el título los habilita.  Cuando yo egresé de la escuela técnica en 1987 más de la mitad de mis compañeros egresados como Maestros Mayor de Obras, se dedicaron directamente a la construcción y aun se desempeñan en este ámbito.  Otros que estudiaban Técnicos Mecánicos o Técnicos Electrónicos hacían lo mismo.  Con esto no debemos confundir el gran porcentaje de estudiantes, que tal como en una puerta giratoria, vuelven a la escuela como docentes con un título habilitante.  No es lo mismo “enseñar” a hacer plantines que “vivir” de hacer plantines o lo que sea que el perfil del egresado proponga.  Por otro lado, posiblemente alrededor de un 1% de los egresados que he visto en los últimos años, decide estudiar una carrera universitaria alineada con el Perfil del Egresado, bien sea Ingeniería Agronomía, Biología o alguna carrera a fin.  Por consiguiente, considero que el Perfil del Estudiante en un mundo cambiante donde las nuevas tecnologías fácilmente reemplazan o pueden llegar a reemplazar muchas de las labores y ocupaciones que conocemos en el termino de algunos años, deberíamos considerar un Perfil de Egresados el cual incluya lo siguiente: capacidad de autogestión, sentido de responsabilidad, resiliencia al cambio, creatividad y pensamiento critico, empatía, comunicación efectiva y asertiva, capacidad para colaborar, autoestima positiva, etc.

        Tengo pocas dudas, que si nuestra meta principal para los egresados fuera esforzarnos en esa dirección, los problemas no solo dentro del ámbito escolar sino también en la sociedad serían notablemente menores.  Por el contrario, si ponemos el foco en contenidos despersonalizados, en formar a un trabajador autómata solo interesado en ver la manera de ser un diente más del engranaje, sin tener idea de la interconexión del organismo al que pertenece, ni de la capacidad para cuestionar o cambiar la maquinaria social de la cual es parte, solo estaremos perpetuando, fomentando y facilitando la implementación de un cuerpo social distópico como el que mencionaba en un comienzo.  Hasta que un día, ya no le sorprendan a nadie los genocidios, ya no nos alarme que no tengamos agua, ni aire limpio, ya no nos importe si los líderes que tengamos son monstruos o personas sensibles y por encima de todo, que nadie, ni a Greta Thunberg, ni ninguno de nosotros tenga el coraje y la mesura de decir: BASTA... y en ese momento empecemos a dudar realmente si merecernos llamarnos seres humanos.

 

Prof. Antonio Iacopino

DNI 20.695.506

Docente titular activo

Escuela Agrotecnica Cornelio Saavedra

 

Rodeo, Iglesia, San Juan

13 de abril 2026 

(documento entregado a los directivos junto con mi planificación anual a comienzo de año)